Masaje Perineal, ¿qué, cuándo, cómo?

El masaje perineal es una técnica que se aplica en el periné para mejorar la calidad del tejido y conseguir una mayor distensibilidad de éste. Al ser una práctica poco compleja y que no requiere de ningún aparato para llevarla a cabo se suele introducir como práctica habitual en los tratamientos de suelo pélvico para dar continuidad en casa a la pauta con la que se está trabajando.

¿En qué ocasiones me puede ayudar?

Se habla mucho de este masaje en la preparación al parto pero es una herramienta muy útil también para otras situaciones. Las hipertonías de suelo pélvico (cuando la musculatura está demasiado tensa) tienen muy buena respuesta al masaje perineal así como el tratamiento de cicatrices en la zona como episiotomías o desgarros perineales. Las cicatrices en nuestro periné, o en cualquier otra zona del cuerpo, son zonas que no tienen la misma elasticidad ni movilidad que el resto de tejido en el que se encuentran. Por eso es muy aconsejable que se trabajen para mejorar sus propiedades y que no nos causen dolor ni rigidez y el masaje perineal es una gran herramienta para conseguirlo.

Preparar el periné para el parto

En este vídeo te explico cuando y como se realiza el masaje perineal

Si se utiliza el masaje perineal para la preparación al parto, su objetivo será acomodar la musculatura del periné para la dilatación que experimentará durante el expulsivo. La última fase del parto en la que la cabeza del bebé corona en la vulva es muy exigente para los tejidos de esta zona que están sometidos a un gran estiramiento y presión. Necesitamos que la piel y sobretodo la musculatura sean flexibles y distensibles para acoger esa situación de tensión extrema y por eso se aconseja prepararla con el masaje perineal. Se ha observado que la práctica del masaje perineal es preventiva de padecer trauma perineal durante el parto (desgarros o episiotomías) y que además disminuye el dolor en el periné en el postparto.

¿Cómo se hace?

Hay muchas maneras de realizar el masaje perineal y te lo puedes realizas tú misma u otra persona. Puedes empezar trabajando externamente aplicando aceite en la zona de la vulva y deslizando los dedos de arriba abajo por los labios externos para preparar la zona y despertar la sensibilidad. También puedes poner un dedo sobre el núcleo fibroso central del periné (esa zona más dura que tienes entre la vagina y el ano) y hacer presiones intermitentes coordinándote con la respiración de manera que apliques presión cuando saques el aire y relajes cuando inspiras. También puedes trabajar intravaginalmente introduciendo un dedo en la vagina y haciendo un movimiento de media luna en la horquilla vulvar (el vértice inferior de la entrada de la vagina) o también presionando por puntos desde el lateral de la vagina e ir bajando hacia la horquilla. Para hacerlo puedes imaginar que tienes la esfera de un reloj en la vulva: en las 12 está el clítoris y en las 6 el ano. Para hacer el masaje perineal por puntos vamos a ir presionando primero a las 3 y vamos bajando hacia las 6 punto por punto y posteriormente empiezas presionando a las 9 y vamos bajando igual hacia las 6.

El masaje perineal no tiene que doler. Hay sensación de estiramiento pero nunca de dolor. Para ello utiliza siempre un lubricante que puede ser algún aceite vegetal puro como aceite de almendras o de rosa mosqueta e intenta que sea un momento de relajación para ti. Puedes darte primero una ducha caliente para destensar la musculatura y realizarlo tumbada, sentada en el baño o en cuclillas, como te sientas más cómoda. Para la preparación al parto se aconseja empezarlo alrededor de la semana 35 de gestación (entre la 32 y 35) y realizarlo entre 3 y 7 días por semana unos 5-10’.

Te recomiendo que antes de empezar con la rutina del masaje perineal, empieces a entrar en contacto con tu vulva y tu suelo pélvico desde la exploración y el juego. Puedes palparte la zona para ver qué cambios se han producido durante el embarazo, mirarte con un espejo, apretar puntos concretos para experimentar qué sensaciones te da o acariciarte el periné externamente para ir tomando consciencia. Cuando empieces con el masaje, si empiezas pronto, es decir, sobre la semana 32, comienza haciéndolo unos tres días por semana y fíjate en las sensaciones que tienes y en los cambios que se dan en el periné. Poco a poco ves incrementando la frecuencia y hacia la semana 36 ya lo puedes realizar a diario o día sí día no. Es importante que tomes una constancia puesto que la elasticidad la irás ganando paulatinamente y los días que no realices el masaje puedes perder en parte lo que has ganado. Pero te aconsejo que no lo introduzcas desde el principio como una rutina ya que te perderás toda la parte de juego y autodescubrimiento!

Si te lo realiza otra persona, es muy importante que habléis, que le comuniques las sensaciones que tienes mientras lo recibes. Si es muy fuerte o demasiado flojo. Puedes indicarle cuando notas que estás preparada para que profundice un poco más en el estiramiento y no te olvides de respirar, soltar y relajar.

Las contraindicaciones del masaje perineal son si se tiene alguna infección vaginal o vulvar, varices vulvares o alguna otra complicación del embarazo por la cual se nos haya desaconsejado practicarlo.

El masaje perineal es una técnica muy sencilla y segura, no le va a producir ningún daño ni al bebé ni a la madre así que lo puedes practicar con tranquilidad sin la supervisión profesional. A pesar de eso, si te salen dudas, si no sabes si lo estás realizando correctamente o te sientes más cómoda si lo hace un profesional, puedes acudir a una fisioterapeuta de suelo pélvico para que te acompañe en este proceso.

IMAGEN: Kimber Beck @bimberkeck_