Tu suelo pélvico según la ciencia oriental y occidental

Seguro que has oído hablar de él muchas veces: el suelo pélvico, el periné, el diafragma pélvico, la musculatura perineal se le llama de varias maneras pero, ¿sabes realmente de qué hablamos cuando hablamos de suelo pélvico?

La pelvis es un compartimento óseo robusto que en su parte inferior queda cerrado por una estructura muscular que se extiende de posterior a anterior y de lateral a lateral. Esta masa muscular es lo que denonimamos como suelo pélvico o periné.

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** Imagen del periné femenino

Su existencia y función es importantísima puesto que será quien dará soporte y estabilidad a los elementos que se encuentran inmediatamente encima suyo, es decir, las vísceras intrapélvicas: la vejiga, el útero y ovarios y el recto.

Una mala salud de nuestro periné se puede relacionar con la aparición de patologías como incontinencias urinarias y fecales, estreñimiento, esfínteres hiper o hipoactivos, menstruaciones dolorosas, dolor o molestia en las relaciones sexuales o dificultades relacionadas con el parto o la recuperación post parto.

A demás, según la Medicina Tradicional China (MTC), el suelo pélvico es la zona de salida de tres de los grandes canales energéticos llamados los Vasos Maravillosos (Vaso Concepción, Vaso Gobernador y Vaso Penetrante) que son considerados como los grandes reservorios de energía vital que nutre al resto de sistema de meridianos del cuerpo. Son los primeros meridianos de energía que se desarrollan en el embrión y se relacionan con la energía sexual, con la capacidad de concebir y mantener el linaje (lo que en MTC es la esencia), y con la manera en que nos adaptamos a los grandes cambios vitales. A demás, por ellos circula el Qui defensivo, o aquella substancia que según la MTC se encarga de proteger nuestro cuerpo contra los factores patógenos externos.

Con todo esto, ¿no te parece que es una de las zonas clave de nuestro cuerpo? Pues a causa de la autocensura, de las falsas creencias y la falta de conocimiento ha pasado a ser la gran invisibilizada. Es una zona que se relaciona con los procesos de excreción (defecación, micción), con la sexualidad, concepción y partos, todos ellos conceptos que en nuestra cultura han sido durante mucho tiempo tratados como un tabú. Para generaciones y generaciones de mujeres y hombres el suelo pélvico ha sido una zona que no se podía mirar, de la que no se podía hablar, en la que, si aparecía alguna patología, no se comentaba ni se trataba y, por lo tanto, una parte del cuerpo sobre la que no se tenía ninguna consciencia.

Por suerte, estamos en un momento en que muchas personas empezamos a reivindicar la existencia de esta zona y la necesidad de hablar de ella. Siempre es un buen momento para empezar a conocer un poco mejor tu cuerpo y especialmente tu periné, pero hay algunas etapas en la vida en que resulta de suma importancia. En las mujeres, la menarquia, el embarazo, post parto o menopausia son momentos clave para hacer una valoración y una reconquista del periné. En los hombres, cuando empieza a aparecer patología prostática. Y también es fundamental para todas aquellas personas que practiquen deporte de impacto, toquen instrumentos de viento, sean cantantes o actores, pasen muchas horas en sedestación o sufran de estreñimiento o de tos crónica.

El suelo pélvico es una zona anatómica clave para el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo y genitourinario y además es uno de los grandes centros energéticos de nuestro cuerpo. ¡No te niegues el derecho a conocerlo un poco mejor!

IMAGEN: Kimber Beck @bimberkeck_

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Otoño, inspirar y soltar

Otoño, primeros fríos, colores ocres, cambia la luz, empezamos a recogernos hacia dentro, inspiramos y soltamos.

El otoño, como el resto de las estaciones, tiene un fuerte vínculo con la teoría de los 5 elementos, según la Medicina Tradicional China (MTC). Esta teoría define 5 arquetipos regidos cada uno por un elemento: fuego, tierra, metal, agua y madera. Cada elemento describe un patrón, que se dibuja a través de ciertas cualidades ya sea una emoción, un color, un olor, una época del año, una parte del cuerpo, un tipo de patología o un par de meridianos energéticos. Otoño es la estación del elemento METAL, representada por los meridianos de Pulmón e Intestino Grueso.

En otoño se secan los frutos de los árboles y las hojas, decomponiéndose para regresar a su estado primigenio; fertilizan el suelo  para así volver a crear vida en el siguiente ciclo. Esta es también la cualidad del elemento Metal: extraer del mundo exterior aquello que nos da vida y a su vez filtrar y desechar la parte que no nos hace bien, es decir, lo que hacemos constantemente con la respiración.

Los pulmones (y todo el aparato respiratorio) son uno de los grandes sistemas corporales que relacionan el mundo exterior con el interior de nuestro cuerpo. Al inspirar se llenan de aire y tienen la capacidad de extraer de él el oxígeno que pasa a la sangre y da vida a cada una de la s células de nuestro cuerpo, pero también filtran aquellas substancias que podrían ser nocivas en caso de penetrar en nuestro organismo. En otoño la Naturaleza nos hace de espejo para realzar esa cualidad que poseemos a través de la fuerza del elemento metal, materializada en nuestro sistema respiratorio, para seleccionar del mundo exterior aquello que realmente nos nutre y a la vez saber poner límite a lo que nos es perjudicial.

Es el otoño la estación que nos conduce a separarnos de aquello que no nos hace bien o que nos dispersa demasiado para poder finalmente inspirar aquello que nos llena los pulmones de vida.

Inspirar para luego soltar, claro.

Tiene todo el sentido, pues, que el elemento Metal en la MTC esté formado a al vez por el meridiano de Pulmón y el de Intestino Grueso. Esta estructura anatómica que se sitúa en el último tramo del aparato digestivo nos permite absorber los últimos elementos de la comida que nos serán útiles, y a la vez desechar aquello que ya no nos sirve. Importantísima esta función del intestino grueso que en MTC también se traslada a la esfera emocional o relacional: es la capacidad de separarnos de aquello que nos ha acompañado durante un tiempo pero que ahora ya no necesitamos más, la capacidad de soltar.

Pulmón e intestino grueso nos proporcionan dos acciones indispensables para preservar nuestra energía vital: uno la capacidad de seleccionar aquello que nos nutre y alejarnos de lo que nos daña, y el otro la tenacidad para soltar y separarnos de aquello que en algún momento nos fue beneficioso (y por eso nos ha acompañado durante un tiempo!) pero que ya está agotado y ahora sólo nos resulta una carga.

Esta es la energía de Metal. Esto es lo que nos ofrece el otoño. Démonos, pues, la oportunidad de inspirar para luego soltar.

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FOTO: cedida por EDN (Espai Dansa Natura de Burg) http://dansanatura.com/