¡Así se mueve tu pelvis!

La pelvis es un compartimento óseo formado por los dos huesos coxales que se articulan por delante a través de la sínfisis púbica y por detrás con el sacro mediante las articulaciones sacroilíacas. El sacro a su vez está articulado en su parte inferior con el cóccix. Cerrando la pelvis en su parte inferior encontramos el suelo pélvico o periné.

Las articulaciones pélvicas tienen la movilidad muy restringida puesto que la pelvis es una estructura que tiene que sostener mucho peso y no conviene que será hipomóvil. Aun así, tanto la sínfisis púbica como las articulaciones sacroilíacas permiten cierto movimiento que se manifiesta especialmente en algunos momentos en los que el cuerpo está más laxo como el embarazo o el parto.

La movilidad que tiene la sínfisis púbica también se puede manifestar con sintomatología dolorosa como la pubalgia, muy común en deportistas y embarazadas, en la que un desequilibrio en esta articulación puede bloquearla en una posición de cizallamiento. Del mismo modo, desequilibrios o bloqueos en las sacroilíacas pueden producir dolor en la parte baja de la espalda. Por eso, mantener un buen equilibrio muscular es fundamental para evitar posiciones forzadas en las articulaciones pélvicas que puedan producir desgaste y dolor. En este sentido la fisioterapia obstétrica y de suelo pélvico juegan un papel muy importante.

La movilidad pélvica durante el parto

En el momento del nacimiento el canal del parto no es una estructura rígida y se adapta a las características del bebé para facilitar su tránsito hacia el exterior. Se ha descrito que en una parte inicial del descenso, en la que el bebé se encaja en el estrecho superior, la pelvis puede ganar espacio en esta zona realizando una contranutación, es decir el sacro retrae su parte superior alejándola del pubis, y a su vez los huesos ilíacos se lateralizan en su parte superior alejándose entre ellos. Este movimiento conjunto hará que el estrecho superior de la pelvis gane espacio a la vez que el estrecho inferior reducirá su diámetro.

En un segundo tiempo, cuando el bebé se acerca al estrecho inferior, se va a producir la nutación que es el movimiento opuesto en la que la parte alta del sacro se anterioriza y la inferior se retrae, y los ilíacos se acercan haciendo que las espinas ilíacas se separen. De este modo el estrecho inferior ganará espacio y facilitará la salida del bebé al exterior.

Estos movimientos óseos son fundamentales para que el parto se produzca de manera fisiológica. Si tu pelvis se mueve durante el parto ¿cómo no te vas a mover tú? Trabaja la movilidad pélvica durante el embarazo, consulta con una fisioterapeuta especializada en obstetricia o suelo pélvico si sientes que hay alguna restricción del movimiento y sobre todo el día del parto… let’s shake it! Muévete, baila, mécete! Esto va a liberar tus articulaciones pélvicas y va a facilitar todo el proceso.

EPINO ¿sí o no?

Si alguna vez te han hablado de EPINO para la preparación al parto quizás se te hayan planteado estas dudas ¿Es realmente seguro? ¿trabajando con EPINO puedo dejar de hacer el masaje peineal? ¿me ayudará a practicar los pujos? y sobretodo, ¿me va a ayudar a prevenir episiotomías?

EPINO es un dispositivo que se comercializa con la función de preparar el periné para el momento del parto. Consta de un balón hinchable conectado a un medidor de presión y se utiliza introduciendo este balón intravaginalmente y regulando la presión de hinchado según las características del periné. Ir trabajando periódicamente con este dispositivo nos ayudará a elastificar el tejido para que su distensibilidad sea mejor de cara al parto. También hacemos un trabajo propioceptivo de toda esta zona perineal y vaginal, es decir, una toma de consciencia de esa zona que será clave en el momento de dar a luz. Y por último, también nos puede servir como biofeedback ya que cuando se introduce vaginalmente y se realiza una contracción del suelo pélvico, esta contracción hace subir la aguja del medidor de presión y así podemos controlar la fuerza y la duración de estas contracciones.
epino

Es un dispositivo seguro para el uso durante el embarazo y presenta algunas propuestas de trabajo que me parecen interesantes. Al colocar el balón dentro de la vagina e hincharlo, produce una sensación de ocupación vaginal que para las mujeres que nunca han parido vaginalmente es nueva y las puede conectar con el momento del parto. Por un lado esto puede dar sensación de tranquilidad puesto que cuando llega el momento del parto, la experiencia no es totalmente nueva. Por otro lado, cuando trabajamos con EPINO y se produce esa sensación de plenitud vaginal y distensión del periné, muchas mujeres conectan con el momento del expulsivo y aparecen vivencias, miedos, emociones relacionadas con este momento que de este modo pueden ser abrazadas e integradas con anterioridad al parto y de esta manera hacer también una preparación emocional.

Esta es la ventaja que me parece más interesante de EPINO y por esto trabajo con él en la consulta. Ahora bien, ni te va a prevenir de la episiotomía, como su nombre te quiere hacer creer (EPI-NO de episiotomía-no) ni es substitutorio del masaje perineal.
La evidencia científica no es clara respecto a que el uso de EPINO regularmente en la fase final del embarazo reduzca el número de episiotomías o desgarro perineal y me parece obvio puesto que esto dependerá de una gran variedad de factores, algunos que podemos controlas y otros que no. Aún que tenga un periné de 10, si hay una urgencia en el parto y se requiere que la salida del bebé sea rápida, puede ser que haya una episiotomía y parto instrumentalizado. Si el equipo médico que me atiende hace episios rutinarias o por algún motivo tiene prisa para acabar con el parto, también va a implicar seguramente una episiotomía. Y así un largo etcétera. Hay muchos factores externos que pueden llevar a tener una episiotomía o un desgarro perineal que serán independientes del hecho que yo haya preparado a consciencia con mi periné. Así que el EPINO puede ser útil para algunos aspectos pero no va a ser garantía de nada.

Tampoco hay evidencia científica que confirme que el uso de EPINO mejore los resultados del masaje perineal así que, si se decide utilizar este dispositivo, tendría que ser complementariamente. Cuando trabajamos con masaje perineal, no solo elastificamos el tejido del suelo pélvico si no que identificamos y aliviamos puntos dolorosos, deshacemos contracturas y trabajamos con el autoconocimiento mediante la palpación directa. Esto EPINO no nos lo ofrece y me parece fundamental también para realizar una buena preparación al parto. A demás, el masaje perineal es gratis, es fácil y no necesitamos de ningún aparato para realizarlo.

Respecto al tema de los pujos, en el momento de expulsar el balón de la vagina se puede trabajar con un pujo controlado, enseñar a expulsarlo con la respiración, pujos sin apnea, etc., pero esa práctica nunca podrá equipararse al pujo fisiológico puesto que este es un acto reflejo y no se puede entrenar ni aprender.

Y por último me gustaría acabar diciéndote que nadie ni nada te va a enseñar a parir porqué ya sabes. Puedes prepararte para el momento del parto autoconocióndote un poco mejor, trabajando la confianza en ti misma y poniéndote en las mejores manos para tener un acompañamiento que ese día te haga sentir poderosa. Para todo lo demás, deja hacer a tu cuerpo que es el que más sabe.

Tu suelo pélvico según la ciencia oriental y occidental

Seguro que has oído hablar de él muchas veces: el suelo pélvico, el periné, el diafragma pélvico, la musculatura perineal se le llama de varias maneras pero, ¿sabes realmente de qué hablamos cuando hablamos de suelo pélvico?

La pelvis es un compartimento óseo robusto que en su parte inferior queda cerrado por una estructura muscular que se extiende de posterior a anterior y de lateral a lateral. Esta masa muscular es lo que denonimamos como suelo pélvico o periné.

SP

** Imagen del periné femenino

Su existencia y función es importantísima puesto que será quien dará soporte y estabilidad a los elementos que se encuentran inmediatamente encima suyo, es decir, las vísceras intrapélvicas: la vejiga, el útero y ovarios y el recto.

Una mala salud de nuestro periné se puede relacionar con la aparición de patologías como incontinencias urinarias y fecales, estreñimiento, esfínteres hiper o hipoactivos, menstruaciones dolorosas, dolor o molestia en las relaciones sexuales o dificultades relacionadas con el parto o la recuperación post parto.

A demás, según la Medicina Tradicional China (MTC), el suelo pélvico es la zona de salida de tres de los grandes canales energéticos llamados los Vasos Maravillosos (Vaso Concepción, Vaso Gobernador y Vaso Penetrante) que son considerados como los grandes reservorios de energía vital que nutre al resto de sistema de meridianos del cuerpo. Son los primeros meridianos de energía que se desarrollan en el embrión y se relacionan con la energía sexual, con la capacidad de concebir y mantener el linaje (lo que en MTC es la esencia), y con la manera en que nos adaptamos a los grandes cambios vitales. A demás, por ellos circula el Qui defensivo, o aquella substancia que según la MTC se encarga de proteger nuestro cuerpo contra los factores patógenos externos.

Con todo esto, ¿no te parece que es una de las zonas clave de nuestro cuerpo? Pues a causa de la autocensura, de las falsas creencias y la falta de conocimiento ha pasado a ser la gran invisibilizada. Es una zona que se relaciona con los procesos de excreción (defecación, micción), con la sexualidad, concepción y partos, todos ellos conceptos que en nuestra cultura han sido durante mucho tiempo tratados como un tabú. Para generaciones y generaciones de mujeres y hombres el suelo pélvico ha sido una zona que no se podía mirar, de la que no se podía hablar, en la que, si aparecía alguna patología, no se comentaba ni se trataba y, por lo tanto, una parte del cuerpo sobre la que no se tenía ninguna consciencia.

Por suerte, estamos en un momento en que muchas personas empezamos a reivindicar la existencia de esta zona y la necesidad de hablar de ella. Siempre es un buen momento para empezar a conocer un poco mejor tu cuerpo y especialmente tu periné, pero hay algunas etapas en la vida en que resulta de suma importancia. En las mujeres, la menarquia, el embarazo, post parto o menopausia son momentos clave para hacer una valoración y una reconquista del periné. En los hombres, cuando empieza a aparecer patología prostática. Y también es fundamental para todas aquellas personas que practiquen deporte de impacto, toquen instrumentos de viento, sean cantantes o actores, pasen muchas horas en sedestación o sufran de estreñimiento o de tos crónica.

El suelo pélvico es una zona anatómica clave para el buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo y genitourinario y además es uno de los grandes centros energéticos de nuestro cuerpo. ¡No te niegues el derecho a conocerlo un poco mejor!

IMAGEN: Kimber Beck @bimberkeck_

La movilidad pélvica durante el embarazo y el parto

“Donde van tus talones, van tus isquiones”

Esta  frase es un pequeño truco que se utiliza para recordar como se posiciona la pelvis en relación con nuestras piernas.

Sabemos que la pelvis ósea tiene capacidad para moverse durante el embarazo y el parto. Cuando una mujer se queda embarazada, su cuerpo es colonizado por nuevas hormonas que regularan todo el proceso de gestación y los cambios físicos que conlleva. Una de estas hormonas es la relaxina, que se encargará de dar más elasticidad y movilidad al cuerpo de la madre. Es por esto que quizás hayas oído que durante el embarazo, si practicas deporte, no debes forzar los estiramientos puesto que por la acción de la relaxina nuestros tendones y ligamentos estarán menos fuertes y tendremos más probabilidad de lesionarnos.

La relaxina genera también una hiermovilidad articular, favoreciendo que zonas que normalmente tienen una movilidad muy reducida, puedan aumentar su rango de movimiento. Así articulaciones que suelen ser hipomóviles como la sacroilíaca o la sínfisis púbica, adquieren una nueva plasticidad durante el embarazo y especialmente en en el momento de dar a luz facilitando el alojamiento del bebé y su salida por el canal de parto.

Sabemos también que según la posición que adoptemos en el parto estaremos favoreciendo el ensanchamiento de la pelvis en su estrecho superior o inferior. Pero ¿qué papel juega el posicionamiento de nuestras piernas en este proceso?

Nuestras piernas se articulan con nuestras caderas mediante la articulación coxofemorar que, como su nombre indica, pone en contacto la parte alta del fémur con la pelvis. La cabeza del fémur tiene una forma esférica, parecida a la articulación del hombro, permitiendo así a nuestras piernas gran cantidad de movimientos. Podemos flexionar la pierna acercando la rodilla al abdomen, extenderla hacia posterior, abducirla separandola de la línea media y adducirla acercándola a la otra pierna. También podemos hacer lo que llamamos las rotaciones de la cabeza del fémur que no es mas que juntar los talones separando las puntas de los dedos (es la típica posición de ‘en dehors’ de la danza clásica) en el caso de la rotación externa o juntar las puntas y separar los talones en la rotación interna.

Según qué rotación adoptemos estaremos facilitando un patrón de movimiento en nuestra pelvis ósea. Así si tenemos las piernas en rotación externa (los talones se miran y los dedos se separan, como en la imagen) favorecemos la apertura superior de la pelvis, un movimiento necesario para el alojamiento del bebé en el estrecho superior del canal del parto. Por el contrario, cuando adoptamos una rotación interna de cadera (los dedos se miran y los talones se separan) estamos favoreciendo biomecánicamente una apertura del estrecho inferior de la pelvis, las tuberosidades isquiáticas se abren para dejar paso a la salida del bebé en la fase final del parto.

Así, es muy normal que durante el parto, si tienes libertad de movimiento, te aparezca el deseo de poner las piernas en una o otra rotación, según en la fase en la que te encuentres.

Y para saber qué movimiento pélvico estás favoreciendo con cada rotación de las piernas  recuerda la frase que citamos al principio ‘donde van tus talones van tus isquiones’: talones que se juntan, como en la imagen de este post, favorece que los isquiones (los huesos más inferiores de la pelvis) también se junten y por lo tanto la pelvis se abra en su parte superior. Si por el contrario los talones se separan, los isquiones se separarán también facilitando la apertura inferior de la pelvis.

Queda claro que la movilidad pélvica es un factor muy importante durante el embarazo y el parto. Por eso es importante trabajarla sobretodo en la última etapa de la gestación y muy activamente durante el parto. Si tu pelvis se mueve, ¡muévete tu también!

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Trabajo corporal y embarazo

Durante el embarazo nuestro cuerpo se transforma constantemente. Los volúmenes se modifican y el equilibrio de fuerzas que nos sostienen se recoloca. Nos llenamos de movimiento interno, sosteniendo una nueva vida dentro de nosotros a la vez que nos preparamos para darle un espacio en el mundo. Experimentamos infinidad de cambios hormonales, nuestro sentir se modifica y nos encontramos acogiendo un gran abanico de emociones y nuevas sensaciones.

En algunas ocasiones este proceso puede ocasionar ciertas molestias físicas como dolor de espalda, cansancio, hinchazón o edema en las piernas, cefaleas … o también podemos, enfrentarse a estados emocionales agitados. Desde el trabajo con la fisioterapia holística te invito a encontrar el bienestar en esta nueva situación, a dedicar un espacio para escucharte, aliviar los síntomas que provoca o simplemente concentrarte en acoger conscientemente este nuevo estado en el que te encuentras.

Cómo se desarrolla la sesión:

En las sesiones para embarazo te propongo varios trabajos específicos para cada una de las etapas de la gestación, conectando con la energía que te mueve en cada una de ellas. Complementaremos el trabajo físico con algunas explicaciones anatómicas para que puedas visualizar las modificaciones que está viviendo tu cuerpo en cada uno de los períodos por los que transitas. Centraremos también el trabajo en el periné para que esté preparado para sostener el aumento de peso que mes a mes irás notando y así prevenir o corregir la aparición de patologías genitourinarias vinculadas al embarazo como incontinencia urinaria.

En la fase final, prepararemos la venida del parto abriendo camino para mover la energía ying del embarazo hacia la calidad yang de apertura y movimiento que requiere el momento de dar a luz. Podemos trabajar también con el masaje perineal o con aparatos de biofeedback como el EPINO para aumentar la conciencia sobre el periné y preparar el tejido para el momento de dar a luz. Podemos organizar también alguna sesión de preparación al parto para descubrir los movimientos que te pueden acompañar el las diferentes fases del parto así como algunas manipulaciones que te pueden ayudar a aliviar el dolor o favorecer el tránsito entre las diferentes fases.

En el post parto, nos centraremos en ayudar a tu cuerpo a reencontrar las formas habituales con propuestas específicas de ejercicios suaves, estiramientos, respiración y trabajo con suelo pélvico. Te propongo también una serie de ejercicios para devolver la tonicidad a la musculatura de tu abdomen, como lo son los ejercicios de potenciación de CORE o los hipopresivos. También podemos incuir al bebé en el trabajo con propuestas de ejercicios que puede hacer juntos así como introduciendo algunas técnicas de masaje infantil específico para él.

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El enfoque que propongo de estas sesiones de trabajo corporal no son únicamente para aquellos embarazos en los que aparecen dolores o molesitas. Ven si tienes ganas de conocerte un poco mejor y de encontrar aquel espacio para vivir la gestación de una manera más consciente!